sábado, 13 de abril de 2019

Pollentia. El Foro


Vista de la calle porticada del foro a la que se abrían diversas tabernae (tiendas, talleres, etc.) en el lado derecho donde se desarrollaba la actividad comercial. En el lado izquierdo se encontraba el capitolio y diversos templetes
El Foro era la zona central, semejante a las plazas centrales en las ciudades actuales, donde se encuentran las instituciones de gobierno, mercado y religión. Al igual que hoy en día era donde tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. La urbanización de esta zona pública de la ciudad, iniciada durante el siglo I a.C., estuvo precedida por un trabajo de ingeniería que consistió en la nivelación de la tierra. 
Plano general del foro de Pollentia
Ya en época republicana se ha constatado la existencia de una serie de tabernas -estructuras comerciales- de la ínsula de tabernas al oeste del foro, los pórticos al este y oeste de la misma, el Capitolio y posiblemente algún edículo.
En esta primera fase los objetos hallados se caracterizan por ser prioritariamente importados, pero en todos estos conjuntos de materiales aparecen piezas hechas a mano de tradición prerromana y talayótica. La conclusión es que la fundación de la ciudad se hace no sólo con colonos, provenientes principalmente de la península, sino que participa en ella población de la isla proveniente de la época talayótica.

Zona de las Tabernae -talleres- donde se desarrollaba la actividad comercial
En época Alto Imperial continuaron las actividades comerciales, religiosas y honoríficas. Los oficios religiosos se realizaron en templetes construidos durante esta época.
Las excavaciones más recientes han permitido identificar en el sector oriental del foro un gran edificio identificado como el mercado de la ciudad (marcellum)

Restos de un edículo, templete que podía servir como tabernáculo o relicario
El incendio que destruyo las tabernas del foro a finales del siglo III d.C. afectó a otros sectores de la ciudad, esto, unido a la construcción de un lienzo de muralla sobre una de las casas del barrio residencial de Sa Portella habrían influido enormemente sobre el final de la ciudad hacia finales del siglo III d.C.
Sobre el foro, cuando este ya había perdido su funcionalidad, se dispuso una necrópolis fechada en época altomedieval.

Templo Toscano. Este es uno de los edificios principales de la ciudad, ubicado en la parte más alta de la misma, en el lado norte de la plaza del Foro. Identifico como templo toscano por sus características, debió acoger un culto oficial relacionado con la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Es muy probable que se construyera en el siglo I a.C., hacia el 70/60, momento en que la ciudad recibiría el estatuto de colonia, perdurando, al menos hasta el siglo IV d.C.
Para la elaboración de este artículo se ha utilizado principalmente la siguiente bibliografía:
- La ciudad romana de Pollentia el foro
Autores: Antoni Arribas Palau, Margarita Orfila Pons, Miguel Ángel Cau Ontiveros
Localización: Archivo español de arqueología, ISSN 0066-6742, Vol. 72, Nº 179-180, 1999, págs. 99-118
- Paneles informativos del yacimiento.

domingo, 7 de abril de 2019

Pollentia. La Portella

En la parte central vemos la calle porticada, a la izquierda la casa de la cabeza de bronce, a la derecha la casa de los dos tesoros y a la altura de la columna del fondo la casa Noroeste.
Pollentia debió de contar con una muralla desde los primeros tiempos, aunque durante la época altoimperial existieron muchas "ciudades abiertas", dada la ausencia de amenazas. Se tiene constancia de un cinturón defensivo, pero que ya corresponde a los momentos difíciles del sigo III. La muralla era algo más que una edificación, marcaba el lugar sagrado de la ciudad. El rito de fundación consistía precisamente en trazar, con un arado, los ejes principales de la urbs y el contorno de su muralla. El vallum era el "rostro de piedra" de la ciudad.

Plano de la Portella
En el interior, las familias pudientes habitaban en elegantes mansiones decoradas con mosaicos y pinturas, estructuradas alrededor de un atrio donde a veces manaba una fuente. El modelo de domus más lujosa contaba con un peristilo, una especie de jardín interior al que daban las habitaciones. 
Así tenemos que lo que en Pollentia se denominaba La Portella, era una área residencia formada por dos insulae (manzanas), que contaba con los restos de tres domus (viviendas) y del trazado viario que las unía. Estas viviendas aparecieron delimitadas por dos calles, una en sentido norte-sur y otra porticada en sentido este-oeste.

Casa de los dos tesoros
La casa de los Dos Tesoros esta fechada en época de Claudio (41-54 d.C.) y debe su nombre al hallazgo de dos tesorillos de monedas que datan del s III y IV d.C. Se trata de una casa itálica con impluuium (estanque para recoger el agua de lluvia). Es la mejor conservada y permite distinguir las diferentes partes de su estructura, centralizadas por el atrio. Su fachada principal da a la calle porticada de la que todavía se conservan las cuatro columnas que servían de soporte al porche y las habitaciones distribuidas a su alrededor. Las del ala deresaha son esapciosas y, según el material recuperado, puede que se trataran de una despensa y una tienda. Las habitaciones del fondo se identifican con el tablinum (la oficina o despacho) y la central y otras más con el triclinium (comedor). Durante la excavación, en los niveles más profundos se localizaron los restos de lo que se interpreto como una cabaña prehistorica de un  posible asentamiento talayótico.

Casa de la Cabeza de Bronce
Justo al otro lado de la calle esta de casa de la Cabeza de bronce, la más extensa de todas. Mide unos treinta y dos metros de norte a sur, por unos veintidós de este a oeste. Se trata de un edificio construido en época de Augusto, entre el 27 a.C. y el 14 d.C. Tiene organizada sus estancias en torno a un peristilo con dos entradas por la calle del lado Este y una tercera por la  del lado Oeste. La mitad de esa extensión está arrasada, ya que desapareció con las obras del ferrocarril. Debe su nombre al hallazgo de una pequeña cabeza de bronce de un efebo.

Casa Noroeste
La casa Noroeste es la peor conservada. Fue construida a finales del siglo I a.C. alrededor de un patio que se divisa al final, con las bases de cuatro columnas. La vivienda presenta dos accesos por el este desde la calle Norte-Sur y posee varias habitaciones comunicadas entre sí.  Encima de sus cimientos se sitúa un fragmento de muralla tardía del sigo III d.C.

Principal bibliografía utilizada: La Mirada del Pasado. Las culturas antiguas de las Illes Balears de Carlos Garrido 1998. Arqueoguía de Cataluña y Baleares de Carlos Garrido 1998. Folletos y paneles explicativos de la propia excavación de Pollentia.

domingo, 10 de febrero de 2019

Pollentia. Una ciudad romana de provincias

La Portella es una área residencial que contiene los restos de tres domus, un trazado viario y restos de la muralla.
Pollentia, al contrario de otros establecimientos como Palma, Ebusus, Mago o Iamo, no ha quedado sepultada por un desarrollo urbanístico posterior. Y conserva por tanto los vestigios de una larga evolución.
Una de las características que hacen de Pollentia un enclaves singular es que muestra los diferentes momentos de la romanización. Fue fundada entre los años 123-122 a.C., tras la conqueista de Quinto Cecilio Metelo, sobre un anterior emplazamiento talatótico. Esto significa que, al menos en una parte, los romanos aprovecharon un anterior emplazamiento indígena para levantar su ciudad, que poblaron con familiar de colonos llegados de la Península.

Reconstrucción idealizada de Pollentia siguiendo un trazado octogonal a base de calles en dirección norte-sur y este-oeste típica de las urbes romanas. En el centro se encontraba el foro. A la izquierda vemos la entrada del acueducto que llegaba de Ternelles y a la derecha y extramuros, el teatro. La ciudad contaría con un pequeño puerto. Dibujo: Vicenç Sastre
"Pollentia", que en latín significa "poder", fue así el prototipo de una ciudad romana de provincias. En su momento de mayor esplendor tuvo unas 12 hectáreas de extensión, el doble de lo que se le supone a Palma (unas 6 Ha.), Barcino (Barcelona), unas 13. Junto a estas ciudades de provincia, Tarraco llegaba las 70 Ha. y Roma superaba las 1.380.
En este primer periodo, que corresponde a la etapa republicana Pollentia era un emplazamiento modesto. A partir de la época imperial comienzan a construirse las grades mansiones y los edificios públicos. La ciudad conoce un momento de prosperidad durante la pax romana, cuando su puerto canaliza un intenso tráfico con la península Itálica y la costa de Hispania.

Vista general de la calle porticada del foro a la que se abrían diversas tabernae (tiendas, talleres, etc.) en las que se desarrollaba la actividad comercial
El trazado reticular, orientado norte-sur, organizó el tejido urbano, que contó con una red de abastecimiento de agua potable y alcantarillado. Actualmente se pueden visitar las áreas de La Portella, el Foro, y el Teatro. De cada una de estas áreas habrá sendas entradas en esta bitácora.
En el siglo III la crisis económica y política que sacude al Imperio tiene también repercusiones en Pollentia. La ciudad reduce su perímetro y refuerza su muralla. A partir de este momento se inicia una lenta decadencia que se agravará tras las incursiones de los vándalos. Sobrevivirá hasta el siglo V y, tras la caida del Imperio, desaparece como núcleo urbano. Los edificios se convierten en ruinas y sobre la antigua ciudad se establecen algunos hábitats ocasionales que perduran hasta la época musulmana.
La historia de Pollentia es, a pequeña escala, un reflejo de las circunstancias y devenir de la civilización romana.
El teatro fue construido en el siglo I d.C. y pervivió como tal un siglo aproximadamente. Después, fue abandonado y posteriormente convertido en cementerio


domingo, 27 de enero de 2019

Sa Galera. Cuatro milenios de multiculturalidad

Edificio cuadrangular de cinco metros de lado situado en el centro de Sa Galera
En el Centro Cultural de Can Balaguer, en Palma, se puede visitar entre el 19 de diceimbre de 2018 y el 15 de junio de 2019 "Sa Galera. Más de 4000 años de historia" donde se muestran y se dan a conocer los hallazgos de seis años de excavaciones en el yacimiento arquelológico del islote de Sa Galera, situado en la Bahía de Palma a 175 metros del Caló de Son Calos.
Sobre la superficie de este pequeño islote se resumen, a través de los restos hallados y ahora expuestos, cuatro milenios de historia de Mallorca pero con especial trascendencia durante la ocupación púnica.

Cartel anunciador de la exposición temporal del yacimiento de Sa Galera
De la primera fase de ocupación, lo que sería el calcolítico se hallaron pequeños cuencos con decoraciones incisas así como fragmentos de ollas y toneles, todo ello relacionado con una pequeña construcción de piedra.
Durante el siglo II a.C. correspondiente a las épocas pretalayótica y navetiforme fue excavada en el islote una cueva funerario, con corredor de entrada, planta redonda y un nicho en la pared. Durante esta época el islote debió de ser un punto estratégico de comercio, así parece atestiguarlo los fragmentos de grandes toneles encontrados en la excavación

Una de las cisternas localizadas
De la época talayótica, además de diversa cerámica, también se encontró un molino manual y posibles moldes de fundición de bronce que nos muestran una actividad continua. Los restos de copas o de ollas, quizás relacionados con el mundo funerario, nos indican la continuidad en la consideración como espacio sagrado del islote.
La época púnica es quizás la época de mayor esplendor del lugar. La llegada de los púnicos a Sa Galera se produce en torno al año 300 a.C. En ese momento se crea sobre el espacio sagrado de la isla un complejo con cisternas rituales y canalizaciones excavadas en la roca. En un momento posterior a la I Guerra Púnica construyen su templo, con grandes sillares extraidos de la misma isla, que llegan a medir 120 cm de longitud por 60 cm de altura por 70 cm de ancho. El monumental edificio, con más de 4 metros de altura, era lo primero que veían los navegantes al llegar a la bahía de Palma.

En un momento posterior a la I Guerra Púnica, las cabañas existentes fueron incendiadas y sobre la cenizas, los púnicos construyeron un templo con grandes sillares extraidos de la misma isla, que llegan a medir 120 cm de longitud por 60 cm de altura por 70 cm de ancho. El monumento media más de 4 metros de altura y era lo primero que veían los navegantes al llegar a la Bahía de Palma
Construido después del 240 a.C., con grandes sillares de piedra, el tempo de Sa Galera fue arrasado en un momento situado entre la 1ª y la 2ª Guerra Púnica. El tempo de Sa Galera fue reconstruido antes de la 2ª Guerra Púnica (218 - 201 a.C.). El material empleado pasó a ser la mampostería de piedra con argamasa de tierra y cal. El tempo fue ampliado con una construcción perimetral de 10 por 10 metros.

Fragmento de gutus púnico ebusitano. Siglo III a.C.
Durante la 2ª guerra Púnica el templo sufrió dos destrucciones. La primera mediante un incendio generalizado y la segunda con el desmonte de las estructuras.
En la primera mitad del siglo II a.C. el templo fue reconstruido por los ebusitanos, quienes crearon nuevos compartimentos. Esta edificación estuvo en uso hasta la conquista romana en el 123 a.C. Los materiales cerámicos encontrados corresponden su mayor parte a los primeros dos tercios del siglo II a.C.

Durante la ocupación balearica, dentro del recinto amurallado, los balearicos tenína un horno y varios hogares., donde destacaba especialmente, un hornillo excavado en la tierra, que contenía una olla, puesta del reves y cortada por la base que servía como parte del propio hornillo. Es probable que su uso fuera alimentario.
Durante la ocupación balearica, en un momento intermedio entre el año 146 a.C. en la III Guerra Púnica en la que Cartago fue destruida por los romanos y el año 123 a.C. en la que Mallorca fue conquistada por el consul Cecilio Metelo se produce la construcción de una muralla y de un torreón alrededor del templo por parte de los balearicos. Probablemente fue una tentativa de proteger el puerto marítimo que constituía la casa situada delante del islote.

Cuencos Púnico Ebusitanos
Dentro del recinto amurallado, los baleáricos tenían un horno y varios hogares. Destaca, especialmente un hornillo excavado en la tierra, que contenía una olla baleárica, puesta del revés y cortada por la base, que servía como parte del propio hornillo. Es probable que su uso fuera alimentario.
Las últimas evidencias de época antigua en el islote se corresponden con un potente estrato de ceniza y maderas encontrado en la cisterna 1, proveniente al vez de la destrucción por incendio de una estructura de la superficie del islote. No han sido identificadas de esta época restos romanos.
El islote siguió siendo ocupado durante épocas musulmana y medieval y también tuvo presencia humana durante los XVI, XVII y principios del XVIII.
El conocimiento de este importante lugar de encuentro de culturas ha sido posible gracias al trabajo entusiasta de un gran grupo humano que sobre todo a partir del año 2013 fue relanzado por los arqueólogos Ramón Martí y Jorge Argüello y la restauradora Silvia Jovani y la colaboración de un gran grupo de voluntarios, concluyendo los trabajos diciembre de 2017.

El islote visto desde su punto más cercano a la costa. Se puede distinguir perfectamente el yacimiento

domingo, 7 de octubre de 2018

Puerta y arco de la Almudaina

Vista actual de la puerta y arco de la Almudaina desde el lado interior

Esta puerta corresponde al segundo recinto de muralla, el de mayor perímetro de la Palma romana. Comunicaba  el decamanus norte, que coincide con la actual calle de la Almudaina, con el exterior de la urbe. En la época musulmana daba acceso a la zona residencial, la alcazaba o al-Mudayn, de donde proviene su nombre.
Su estructura no responde ni a una construcción plenamente romana ni tampoco musulmana, aunque hay elementos atribuibles a la época islámica. Es muy probable que sus rasgos esenciales provengan de una reconstrucción de la puerta romana, realizada durante el siglo V. Es bastante convincente la hipótesis que enmarca la puerta dentro de un impulso fortificador de la población tardo-romana frente a las amenazas derivadas de la crisis del mundo romano, especialmente agravadas con la invasión de los vándalos
Tipológicamente se pueden destacar las reducidas dimensiones de la flecha del arco y la tosquedad del su dovelaje. Todavía se conservan las ménsulas de la barbacana bajo diferentes añadidos constructivos góticos, como también la escasez de las puertas de doble hoja.

Arco de la Almudaina, desde el lado exterior, gravado de La Ciutat de Palma, del Arxiduc Lluís Salvador


viernes, 23 de marzo de 2018

Sa Caleta. Poblado fenicio

La parte visible del poblado es la conocida como "barrio sur" En primer término una estructura rectangular compuesta por siete habitaciones. Cap Falcó al frente.
En su momento ya comenté la influencia púnica en la cultura talayótica, sobre todo en la isla de Mallorca teniendo como punto de entrada principal el islote de Na Guardis, donde se canalizaba el comercio procedente de Ibiza. En esta ocasión os traigo lo que sería el asentamiento fenicio estable más antiguo de la Isla.
El yacimiento de Sa Caleta tiene una importancia de primer orden, ya que demuestra la presencia estable de grupos fenicios en Ibiza durante el sigo VII a.C. y una posible frecuentación ocasional ya un siglo antes. Se trata de un típico establecimiento en lo alto de un promontorio, con dos pequeños entrantes a los lados, agua en los alrededores y unas salinas a poca distancia.
Lo que podemos contemplar dentro de las verjas es sólo un pequeño sector del yacimiento, que llegaba casi a los 40.000  m2, el resto se halla cubierto en gran parte o ha desaparecido por la acción del mar.

Reconstrucción virtual del poblado de Sa Caleta (diseño de J.R.Casals)
Se trata de una agrupación típica como se podía encontrar en los poblados fenicios de Andalucía Oriental. El modelo consiste en una agrupación de viviendas, almacenes y talleres separados por callejones estrechos y de trazado irregular. Las plantas de las construcciones, orientadas de diverso modo, eran rectangulares y tanto la disposición las medidas variaban según  su función.
Aquí habitaron varios centenares de personas, que además de las actividades cotidianas como la pesca, elaboración de pan y fabricación de tejidos realizaban una labor industrial. Así, se ha documentado la práctica de la metalurgia, a través del descubrimiento de hornos de fundición, escorias y nódulos de mineral. 

Vista del yacimiento con el mar a la espalda
La existencia de este poblado fue muy breve. Fue utilizado durante unos treinta o cuarenta años, abandonándose de forma ordenada alrededor del 590 a.C. Posiblemente para trasladarse sus habitantes a la Vila d'Eivissa, que reunía mejores condiciones.

En esta reconstrucción virtual podemos ver un horno comunal de pan en lo que debía ser una zona de servicios para la comunidad  (diseño de J.R.Casals)
Lo que se puede observar es la zona conocida como el "barrio sur" Se trata de una agrupación de ocho unidades que proporcionan una idea clara de la disparidad arquitectónica del conjunto. Algunas cuentan con una sola estancia, otras con tres adosadas, y destaca una estructura rectangular con siete habitaciones. También resulta muy visible una plataforma circular que servía como base para un horno comunal de pan.
El poblado de Sa Caleta, con el paisaje del Cap Falcó al frente  es una muestra del paisaje colonial de la antigüedad.