LOS PUNICOS

Reconstrucción digitalizada del poblado fenicio de Sa Caleta. Josep R. Casals

LA IBIZA PUNICA

Durante más de ocho siglos, la historia de las islas de Ibiza y Formentera estuvo vinculada al mundo fenicio. Los fenicios eran un pueblo de la antiguedad, de lengua semita, que habitaban la costa del Próximo Oriente, en el Mediterráneo oriental, entre Palestina al sur y la Península Anatólica al norte. Los fenicios comerciaban con muchos de los pueblos que habitaban las tierras bañadas por el mar Mediterráneo y rivalizaban sobretodo con los griegos, que también mercadeaban y fundaban colonias. La expansión fenica facilita la difusión de la metalurgia del hiero y pone en contacto los dos extremos del Mediterráneo.
Fueron los fenicios de la región del estrecho de Gibraltar los primeros que establecieron en la isla de Ibiza. Para los fenicios esta isla constituia un punto estratégico en el Mediterráneo, entre el norte de Africa y el mundo íbero, y entre el sur de la Península Ibérica y Cerdeña. Era una excelente plataforma para comerciar con toda la costa del levante peninsular, con el golfo de León y también con las islas de Mallorca y Menorca. Probablemente una baja densidad de población y una débil organización de los indígenas facilitaran la colonización fenicia.
A mediados del siglo VI a.C., los fenicios e establecieron en dos lugares de Ibiza, la Bahía de Ibiza y Sa Mola de Sa Caleta, una pequeña península del sur-oeste. Pero esta factoría efímera y, medio siglo después, sus habitantes lo abandonaron y se concentraron en el enclave de la Bahía de Ibiza. Esta población , según las fuentes clásicas, fue fundada el 654/653 a.C. y recibió el nombre de Ibosim o Ayboshim, que con el tiempo se convertirá en le latín Ebusus y el catalán Eivissa. Así, Ibosim/Eivissa es la ciudad más antigua de las Islas Baleares.
El comercio marítiMo de los fenicios se intensifica y por el puerto de Ibiza llegan productos de las colonias del Mediterráneo central, del mundo griego, de Etruria y de Egipto. Buena parte de estas mercancías eran redistribuidas hacia la costa nort-occidental del Mediterráneo.

LA COLONIZACIÓN CARTAGINESA DE IBIZA (530-425 a.C.)

En el siglo VI a.C. Cartago, una colonia fenicia portuaria en el norte de Africa conoce una gran expansión comercial en el Mediterráneo central y occidental con lo que Ibiza paso a la órbita cultural, política y económica de Cartago. Los cartagineses también son conocidos como púnicos.
Hubo una importan te emigración de grupos de personas procedentes de Cartago que se establecieron en Ibosim y que impuaron un crecimiento demográfico que ya era evidente en la primera mitad del siglo V a.C. y que se intensificó en los años centrales de este mismo siglo
Es en esta época cuando son evidentes los intercambios entre la Ibiza púnica y las comunidades tayoticas de Mallorca y Menorca.

La gran Cartago en su época de mayor influencia

LA SOCIEDAD PUNICA DE IBIZA (425-275 a.C.)

La explotación de toda la isa permitió que Ibosim fuese no tan sólo un centro de redistribución de mercaderías sino también de la producción propia. Esta de dirigía a Mallorca, Menora y el este de la Péninsula Ibérica y, probablemente tenia un peso importante el vino, el aceite y la sal. La producción de cerámica también crece mucho y se distinguen formas características de la cerámica local y de la tradición púnica, pero también se elaboran piezas de vajilla que reproducen formas griegas. La exportación de cerámica en Mallorca y Menorca y al mundo íbero tiene ahora un carácter tan masivo que es posible establecer una vinculación con la hegemonía cartaginesa y el reclutamiento de mercenarios entre los que estaban los honderos baleares
Aunque Ibosim estaba cinculada a Cartago, disfrutaba de una plena autonomía interna. Esta ciudad, a partir de la segunda mitad del sigo IV a.C,, llego a acuñar moneda propia.

La icónica diosa Cartaginesa Tanit. Museo Puig des Molins
LAS GUERRAS PUNICAS Y SUS CONSECUENCIAS

La Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.), que fue la decisiva, afecto a Ibiza más directamente. Es seguro que a medida que la guerra se decantaba a favor de Roma, la economía de Ibiza tenía cada vez más problemas.
Con la derrota de Cartago en el 201 a.C. finaliza la hegemonía políotica de esta ciudad sobre Ibosim. Es probable que Ibiza se rindiera a Roma entre el 201 y el 195 a.C.
Aunque el final de la Segunda Guerra Púnica debió afectar negativamente la economía de Ibosim, la isla pronto se recupero. Los tres primeros cuartos del siglo II a.C. fué una época de crecimiento económico.
Socialmente, hay diversos indicios de una polarización entre una mayoría explotada económicamente y una minoría oligarquía, que probablemente había optado decididamente por la alianza con Roma.
Desde un punto de vista económico, el proceso de romanización implica mejoras en la explotaciones agrarias y una ampliación de las áreas de cultivo. En los ritos funerarios coge fuerza la incineración, predomiante entre los romanos, en detrimento de la inhumación. El mundo romano fue eclipsando, poco a poco, el mundo feniciopúnico.

LOS EBUSITANOS Y LAS ANTIGUAS BALEARES

El fenómeno de las influencias externas en la sociedad talayótica de Mallorca y Menorca siempre ha sido difícil y compleja. Durante el siglo V a.C., pero con mucha más influencia durante el siglo IV y sobretodo en los siglos III y II a.C., fueron los púnicos procedentes de Ibosim, los llamados ebusitanos, los que dominaron el comercio y los intercambios con los antiguos baleares.
Los principales yacimientos son el islote de Na Guardis y Es Trenc. En Na Guardis se pudo documentar y posteriormente excavar un importante asentamiento, con construcciones que funcionaron como almacenes, talleres y habitaciones. Los restos arqueológicos demostraron, sin ningún tipo de dudas, que se instalaron comerciantes y artesanos ebusitanos, los cuales desde estas factorías se relacionaron con los indígenas mallorquines.
A partir de la factoría de Na Guardis posiblemente se estableció toda una red de establecimientos costaneros en islotes, construidos y controlados pro ebusitanos, que servirían como lugar para realizar intercambios comerciales, culturales y de todo tipo con los talayóticos





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