El Universo sobre nuestras cabezas: Eclipses y Cometas

Eclipse total de sol del pasado 12 de Agosto de 2026. Afueras de Portol, Marratxi

El pasado 12 de agosto de 2.026 tuvo lugar en buena parte de la Península Ibérica y en Baleares un evento astronómico que no tenía lugar desde 1.905: un eclipse solar total; uno de los grandes eventos de mi vida, el evento de la vida de muchas personas más también. Durante los años 2027 y 2028 se sucederán dos eclipses más pero no tendrán un universo visual tan grande como el del año 2026.

Pero este 2.026 fue también el treinta aniversario de otro gran acontecimiento astronómico ocurrido a finales de marzo de 1.996: el paso del cometa Hyakutake; en este caso fue una circunstancia más sorpresiva porque fue descubierto en enero de ese mismo año por un astrónomo aficionado de nacionalidad japonesa y porque para volverlo a ver habrá que esperar unos … ¡7.200 años!

Dos grandes acontecimientos astronómicos con una separación temporal de poco más de 30 años, lo que me hace pensar como se percibían estos fenómenos en la prehistoria y la antigüedad, y en concreto en las Islas Baleares, como era de esperar no he encontrado ningún tipo de documentación o ensayo al respecto así que os cuento lo que he podido averiguar de una forma más general, empecemos.

Eclipse total de sol del pasado 12 de Agosto de 2026. Afueras de Portol, Marratxi

Los eclipses: domesticando el cielo

Los resultados de investigaciones realizadas que los fenómenos astronómicos y en especial de los eclipses, nos dicen que los mismos jugaron un papel decisivo en el desarrollo de la conciencia simbólica y el pensamiento astronómico de las primeras civilizaciones humanas. Lejos de ser meros espectáculos visuales, los eclipses —por su frecuencia intermedia y su profundo impacto sensorial— habrían actuado como catalizadores cognitivos y emocionales, despertando en nuestros antepasados una curiosidad estructurante. Los eclipses pudieron haber encendido la chispa de la curiosidad humana al alterar el orden diurno de forma súbita y desconcertante.

Grabado del monumento megalítico de Loughcrew que podría ser la primera representación conocida de un eclipse. Pendiente de acreditación


A través del análisis de ejemplos históricos y etnográficos, como el eclipse solar asociado a la fundación de Tenochtitlan o el uso ritualizado del «rey sustituto» en Mesopotamia, se observa que estos fenómenos fueron integrados en sistemas de creencias, estructuras de poder y narrativas fundacionales. En este sentido, los eclipses no sólo fueron interpretados como signos o advertencias, sino que participaron activamente en la configuración de las cosmovisiones y calendarios antiguos.


En línea con esto, la transición al Neolítico —con el surgimiento de la agricultura, la sedentarización y la observación prolongada del cielo— favoreció un tipo de pensamiento astronómico más sistemático. La medición del tiempo a través de las fases lunares y, posteriormente, del movimiento planetario, indica una progresiva «interpretación del cielo».

El Cometa Hyakutake a su paso en uno de los momentos mas cercanos a la tierra. Imagen tomada desde el Torrente de Mortitx, Escorca, marzo de 1.996 -imagen obtenida con una cámara analógica Nikon F90X-

Los cometas: temores y presagios

Uno de los fenómeneos astronómicos que más debió de atraer la atención durante la prehistoria y la antiguedad sin duda debieron de ser los cometas; ante un mundo en que la supervivencia era casi un reto diario y en el que las pocas certezas periódicas venían dadas por el paso de las estaciones, el paso del día a la noche y viceversa y la observación del cielo; la aparición repentina de estos cuerpos celestes debieron tener connotaciones negativas produciendo miedo e incluso terror.

Griegos y romanos escribieron varios tratados De cometis, siendo el más amplio de los que han llegado a nuestros días el de Séneca, que constituye el libro VII de sus Naturales Quaestiones, en el que se especulaban con las distintas teorías que se formularon acerca de su origen y naturaleza así como los distintos tipos.

Lo raro de su aparición motivó que el hombre antiguo sintiera una mezcla de admiración y temor ante esta clase de luminarias, a las que, por lo común, consideraba como prodigios anunciadores de catástrofes.

Como se ha comentado, la posible coincidencia de su aparición con alguna catástrofe, epidemia o guerra llevaron a despreocuparse por una posible explicación de origen físico, para fijarse preferentemente en su carácter de signum, de presagio e incluso de portento, del cual podrían derivarse pronósticos diversos.

Apuntes sobre el Cometa HyakutakeComplejo Astonómico de la Hita. Agrupación astronómica Complutense. Fuente: Facebook. Pendiente de acreditación completa.

El siguiente paso será considerarlo no ya como mera señal o anuncio, sino como responsable último de las catástrofes, epidemias y guerras que anuncia. De ahí el temor que su aparición suscita en casi cualquier momento de la historia. También que la aparición del cometa tenga casi unánimemente connotaciones negativas. No
obstante, el hecho de que, tras la muerte de César, apareciera un cometa durante la celebración de los juegos organizados por Augusto y eso se interpretara como señal evidente de su inmortalidad astral; o el que se hiciera coincidir el nacimiento de Cristo con la aparición de, según algunos, un cometa, avalan la idea de que, los cometas admitían también una interpretación más benévola y positiva: serían signos de grandes cambios, no siempre negativos.

Bibliografía:

  • «Los cometas en el mundo antiguo: entre la ciencia y la superstición» Macías Villalobos Cristobal. Universidad de Málaga, 2006.
  • «Eclipses en la noche de los tiempos: El impacto de los fenómenos astronómicos en la cosmovisión prehistórica» Ruiz Moreno Javier, junio 2025

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